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SENDEROS DE GLORIA

No podemos dejar que los soldados decidan si una orden es posible o no. Si una orden no es posible, la única prueba posible son sus cadáveres en las tricheras

Con esta frase, tanto nuestro protagonista como el expectador nos quedamos congelados ante la evidente deshumanización de la guerra y, por lo tanto, de muchas de las posturas militares.

Aclamada como la obra maestra de Stanley Kubrick, Senderos de Gloria (“Path of Glory”, obra de Humphrey Cobb y publicada en 1935) generó un gran revuelo en Europa por su mensaje antibelicista y crítico de algunas posturas militares durante la I Guerra Mundial, que provocó que la cinta estuviese prohibida en Francia durante mucho tiempo.

Se presenta el conflicto bélico de 1916 de trincheras entre franceses y alemanes, donde se nos muestra la decadente presencia de las unidades, temerosas y desorganizadas en un enfrentamiento que ni avanzaba ni retrocedía. El General George Broulard (Adolphe Menjou), tentado por una oferta del General Miró, ambos firmes exaltadores de la patria francesa, ordenan al Coronel Dax (Kirk Douglas) a llevar a cabo una ofensiva para tomar la “Colina de las Hormigas”, punto estratégico de la artillería alemana. Aunque Dax considera el ataque un suicidio, obedece las órdenes. La Brigada 119 se desordena ante el ataque inminente alemán, provocando la retirada y la insubordinación. Ante el hecho de cobardía, el General Broulard convoca un consejo de guerra para condenar a unos soldados de dicha Brigada, escogidos al azar, como represalia a la unidad por su traición.

Como sabemos, la Guerra de Trinceras fue un acontecimiento en donde la muerte se cobró montones de vidas, perdidas la mayoría por sus penosas condiciones. La historia recrea un acontecimiento real, donde la Brigada 119 fue castigada por el Consejo de Guerra por insubordinación con la ejecución de cuatro soldados escogidos al alzar. Como igualmente se cuenta en la película, el General, arrebatado por un deseo caprichoso de ascenso militar, instigó a atacar a sus hombres con la artillería contra la posición francesa que había quedado inmovilizada en la trinchera sin atreverse a salir, a lo cual, el artillero arguyó que no cometería tal acto sin una orden por escrito. Además, queda constancia de la postura contraria al procedimiento militar francés de ajusticiar a los soldados por su cobardía, así como el interés de los altos mandos de dar primordialidad a la misión por encima del valor de la persona.

El director Stanley Kubrick destaca por numerosos trabajos referentes al conflicto bélico (“Teléfono Rojo: volamos hacia Moscú“, “Espartaco“) y en todos ellos, nos demuestra su postura crítica ante la humanidad, su conciencia y sus luchas por la moralidad. La narración, sencilla, pero de un potente valor simbólico y político, nos presenta realísticamente la situación bélica en las trincheras, las bajas condiciones de los soldados y su silenciado malestar por su situación en constante enfrentamiento con la muerte, donde, entre ellos, descubrimos sus verdaderas cuestiones y temores. Las estrategias militares que se emplean para combatir, así como la ambientación según el momento histórico, demuestran fielmente el riesgo de cualquier escaramuza tratando de cruzar la tierra de nadie. Por otro lado, cabe destacar la relación entre los altos mandos y los soldados, cual relación estamental de clases entre señores y obreros, así como la presión que ejerce sobre el ejército la opinión pública, que provocó numerosos actos inhumanos entre los altos mandos militares.

El arte estético de Kubrick para presentarnos la mirada del desarrollo narrativo es espectacular, sobretodo con la cámara, cuyo ojo omnipresente recoge muchas veces el papel de testigo o de protagonista para hacernos partícipes de la postura crítica del conflicto. La música contiene un tono que exalta (¿irónicamente?) la patria de los franceses, así como los compases de campaña militar en las escenas bélicas o más épicas en el escenario del proceso militar. El tono en blanco y negro dota a la cinta de un realismo potente, que nos introduce en la situación cual grabación documental de la época.

La defensa del director por valorar la defensa de la postura moral y de la persona por encima de los intereses personales es constante y además, bastante expuesta, lo que elevó la indignación de muchos espectadores, especialmente franceses y altos mandos militares, ante la postura política de la película. Por otro lado, la presencia de la joven alemana (que por cierto, fue la mujer y compañera de Kubrick desde entonces) cantando ante los soldados franceses contiene una connotación simbólica clarísima. Me sugiere varias cosas: por un lado, Kubrick parece demostrar que la Guerra Mundial no es más que un conflicto caprichoso de “los de arriba” por sus ambiciones y diferencias políticas, cuando, entre los hombres, soldados y paisanos, no existe esa contradicción. La humanidad de la tropa manejada por unos pocos hilos políticos se presenta como algo invalorado, por debajo de la cuestión nacional. Sin embargo, por otro lado he podido sacar el contexto del lamento alemán, representado en una inocente joven ante los aliados, que sería maltratada tras la I Guerra Mundial, pero que posteriormente se levantaría como la mayor fuerza militar iniciando así la II Guerra Mundial.

 

 

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La joven del agua

A pesar de todo, lo intentan, intentan ayudar al hombre; pero el hombre ha olvidado cómo escuchar….

Éste es el gran drama humano: el bloqueo de nuestros sentidos, la falta de receptibilidad y admiración, como un niño, por la realidad. Al igual que nos narra ésta revelación transformada en un cuento mitológico, los hombres, una vez hace mucho tiempo, rompieron su relación directa con la Verdad, la única guía que los conservaba en la comunión más perfecta con la transcendencia. Fuimos nosotros, ya fuera por nuestra ambición o nuestra arrogancia, quienes elegimos alejarnos del eslabón que nos mantenía a flote; y aunque la Verdad sigue estando ahí, insistente en rescatarnos, muchos nos hemos olvidado de abrir los ojos y de escuchar.

Aunque Night Shyamalan ha sido muy criticado y rechazado por ésta película (trama complicada, carencia de sentido o indefinidos personajes, dicen…), ha de aplaudirse su trayectoria cinematográfica (ya sea por anteriores cintas de índole parecida a ésta y con el mismo transfondo antropológico y religioso: El sexto sentido, El protegido, Señales, El bosque) y su firme personalidad y decisión de transmitir en todos sus proyectos una huella humanística. La postura del director persiste en reconocer sus inquietudes y preocupaciones por la construcción de un mundo mejor (como bien muestra en su papel del escritor en ésta película) y, quieran o no los enemigos de esta cinta, su semilla consigue germinar.

La joven del agua es una historia que él mismo ha escrito, inspirándose en un cuento que se inventó para sus hijos. Aunque demuestra querer crean un nuevo mundo al estilo de Spielberg o James Cameron con Avatar, ya nos manifiesta que prefería detenerse en el fondo de la trama que en la construcción de una nueva mitología (tan sólo explicada a través de una forzosa aportación narrativa de uno de los personajes). La historia se recrea en un único espacio: un bloque urbanístico que se cierra entorno a una piscina. El jefe de mantenimiento es Cleveland Heep (Paul Giamatti), un hombre sencillo, de cara tristona, que vive entregado a su trabajo: el servicio a los demás. Su cotidianeidad se quiebra el día que tiene un encuentro con una joven que se bañaba por las noches en la piscina. La extraña resulta ser Story (Bryce Dallas Howard), una ninfa del agua, habitante del Mundo Azul, quien dice tener una misión y que por esa misma misión, está en peligro de muerte.

He de resaltar la banda sonora, obra del compositor James Newton Howard, que con las sencillas pero marcadas notas de viento, se genera una atmósfera espectacular de misterio, magia y emotividad. A pesar de los rechazos que ha suscitado el guión, he de indicar que para mí es perfecto. Actualmente se exige a los directores una presencia explícita de cada estructura narrativa de los guiones, sin embargo, no todas las películas han de cumplimentar con las exigencias visuales del espectador; con una presencia más sencilla, nos llega el mensaje limpio, libre de excesivas manipulaciones perfeccionistas que ensucien la sutileza del fondo de la película (si acaso lo tienen).

Night Shyamalan se centra en los personajes, la interioridad de cada uno, la función que cumple cada uno en la historia y en la vida y cómo todos, en comunión, mueven la historia hacia un camino u otro (cabe recalcar cómo el director simboliza las llaves para completar éste proyecto vital: la redención (representado en el personaje de la sanadora), la fuerza de voluntad (en el guardián), el no tener miedo a mostrar la verdad (el escritor), la necesidad de ver la vida con los ojos de un niño (simbolista) y un esfuerzo en grupo, (el gremio). Éste es el sostén de la película, no la trama, y esto nos lo demuestra con un manejo clave de la cámara, que aunque pueda resultar confuso, oculta una intencionalidad persuasiva; me refiero a planos que se detienen en los rostros de los personajes para demostrarnos sus reacciones ante lo que ven y lo que oyen, así como sus inquietudes a través de la mirada. Así conocemos a Cleveland, un hombre apocado por las dudas, por el temor a afrontar sus miedos y pasado, tartamudo al carecer de seguridad en sí mismo; un personaje que, ¿puede presentar al mismo director en su camino hacia el encuentro con la Verdad y el Misterio? (destaco el magnífico monólogo redentor de Cleveland que nos encoge el corazón al descubrir su gran corazón y su liberadora sinceridad). Por otro lado, la magnífica y enigmática Bryce Dallas, una joven perseguida por el Mal, que desea acabar con ella por el bien que es capaz de hacer, la clave para abrir la llave del corazón de los hombres y hacerlos despertar a la Verdad.

Shyamalan recibió 2 Premios Razzie al peor director y actor secundario, pero lo apreciemos o no, se ha convertido en un personaje clave en el ámbito cinematográfico, que permanece en la mira de los académicos, ya sea por su genialidad y personalidad que consiguen alcanzar al expectador, o por su talento y valor de demostrar la profundidad humanística por encima de las cláusulas estéticas cinematográficas.

 
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Publicado por en 05/14/2012 in Cine, Crítica de cine

 

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La pesca del salmón en Yemen

¿Qué sentido cobra el salmón para un hombre de ciencia, para un jeque impulsado por la fe y una abogada, más allá de presentarse como simple instrumento comercial en su importación a la región de Yemen?

“La pesca del salmón en Yemen” es una novela de Paul Torday y recoge un intrincado panorama de propuestas que lo convierten en una extenuante obra de asimilación. Exterioriza, por un lado, un intenso análisis político de los intereses de las relaciones internacionales entre los países occidentales con los orientales, manejados bajo el control de un sistema económico innovador. Por otro lado, la película también construye una aguda sátira a los medios de comunicación y nos muestra cómo éstos actúan para proveerse de lo que a ellos les interesan. Pero lo que hay que destacar es su fondo moral, expresado como una simple fábula, donde nos declara cómo uno ha de escoger una nueva corriente cuando la vida le ofrece la oportunidad de hallar la manera de ser feliz.

Lasse Hallström es un director sueco, inclinado a realizar proyectos de carácter más bien melodramático, especialmente emocionales, que trabajan lo más hondo del sentimiento humano y las expresiones del corazón. Fue candidato a los oscars con su película “Mi vida como un perro” y bastante reconocido por la película de “Chocolat”. En su último proyecto, Hallström nos cuenta el camino que emprende un funcionario, de vida más bien apagada, hacia la felicidad más plena.

El doctor Alfred Jones (Ewan McGregor), científico del Centro Nacional para el Fomento de la Piscicultura, recibe una oferta de un jeque árabe, Mohamed ben Zaidi bani Tihama, para llevar el deporte de la pesca del salmón a las montañas del norte de Yemen. Por supuesto, el proyecto es sin duda una locura y no viable. Sin embargo, el joven científico finalmente marcha convencido que su empresa podría ser objeto de un benéfico trato con los orientales. En el desierto de Yemen, Alfred Jones no sólo aprenderá a reorientar su vida encontrando una inspiradora respuesta en el amor de Harriet (una sublime y energética Kristin Scott Thomas), sino que también descubrirá cómo abrir de nuevo su alma hacia una fe intensa, en sí mismo, así como también en las oportunidades que le brinda la vida.

La fotografía de las montañas de Ouarzazate en Marruecos y las Highlands de Escocia es fabulosa, que dota de magia a la cinta y sus efectos sanadores, tanto en sus protagonistas como en el espectador. La trama, aunque lenta por su profundidad e intensidad, se ablanda gracias a su lenguaje cómico y mordaz.

A veces, uno tiene que darse cuenta de que existen diferentes mareas en la vida, en la que uno, como nuestros protagonistas los salmones, puede elegir entre dejarse arrastrar por el agua o buscar nuevas rutas que nos conduzcan a un mejor caudal.

 

 
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Publicado por en 05/09/2012 in Cine, Crítica de cine

 

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The Vow: Todos los días de mi vida

La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de todos los momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos conocido. Pues esa es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Lo que nunca me había planteado es si algún día no recuerdas ninguno de ellos”.

Cada uno es como una caja. En nuestro interior vamos guardando las piezas de nuestra vida y es el conjunto de ellas lo que nos hace seguir hacia delante. Sin embargo, si alguien de pronto abre la tapa de nuestra caja y retira de ella un grupo de recuerdos y acontecimientos que allí teníamos, ¿no estaría también eliminando parte de nuestro ser? Sería como si no hubiéramos dado esos pasos que nos han empujado a crecer, a conocernos a nosotros mismos o a escoger nuestro propio camino. ¿Podríamos volver a recuperarlo todo de nuevo, tal y como lo habíamos conservado? Esa es la cuestión que circula y sustenta la trama de este drama romántico, basado en una historia real

“The vow” trata la historia de una pareja recién casada, Paige y Leo, que tuvieron un desafortunado accidente de coche donde ella sufrió una lesión cerebral que la dejó en coma durante cuatro meses. Al despertar, se había olvidado de todo cuanto aconteció los últimos años, así como del sentimiento de amor hacia su marido. Ella (Rachel McAdams) oscila perdida en los recuerdos de una vida que fue su pasado y combatiendo para recuperar su verdadera vida, incapaz de igualar o corresponder el sentimiento que su marido le demuestra. Leo (Channing Tatum) se sujeta con fuerza al lazo matrimonial que los une y al intenso amor que siente por su mujer, y se compromete a cuidarla, acompañándola en su adversidad y ayudándola a recuperar su identidad.

Los dos únicos proyectos cinematográficos de Michael Sucsy (“The Green Garden” -con el que consiguió el Globo de Oro y el Premio Emmy- y “The vow: todos los días de mi vida”) están basados en hechos reales. Es un director afianzado en la realidad, que pretende resaltar aquellos acontecimientos desbordantes de fuerza emotiva y positiva –simples historias que recogen sucesos particulares y sencillos, lejos de los grandes escándalos que tantas secuelas y versiones audiovisuales han inspirado- y gestos humanos que bien podrían convertirse en gestas.

La interpretación de los actores cobra una mayor fuerza por su capacidad de demostrar el debate psicológico al que se enfrentan que a través de las palabras. La atención del espectador cae en el personaje de Leo, contagiado por el dolor que él sufre por la pérdida de su mujer y motivado por la admirable postura positiva y de determinación por recuperarla, “amándola tal y como es, no tal y como él esperaba que fuera” y “en amarla, sin importar las dificultades que puedan encontrar”.

El guión peca de algo previsible y algo superficial, carente de más escenas que nos demuestren el drama y apoyen la intensidad del sentido del film. Sin embargo, a pesar de su sencillez y algo descuidada historia, se trabaja con muy buena voluntad y éxito lo que de verdad significa amar.

 
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Publicado por en 05/07/2012 in Cine, Crítica de cine

 

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El viaje del héroe

Muchas son las historias que comienzan con el mismo patrón, y es el viaje del héroe hacia un objetivo, donde también uno encuentra su camino y verdadero ser. El fundamento está en la conocida historia de “El tesoro oculto”, que habla de un grupo de hermanos que fueron llamados por su padre el rey para encontrar un tesoro; quien pudiera traerle el tesoro de gran valor, heredaría su reino. Dos de ellos comenzaron a planificar el viaje con sus mapas y planos; muy seguros de que serían ellos los que lo lograrían. Mientras que el tercero es tratado como un tonto, ya que se guía por una pluma empujada por el viento. Aunque sus hermanos consideran que el tercero jamás lo logrará, es éste quien encuentra el tesoro, porque la pluma lo ha guiado a través de las oportunidades y experiencias más insospechadas, que lo han fortalecido.

Es decir, existe un gran precio a pagar por éste modo de vivir infantil y poco formado: donde uno, una vez que emprende el camino, debe abandonar la inconsciencia. La postura de “estar en la tierra pero sin vivir en ella”, pero a la vez, un aprendizaje que nos conduce hacia la alegría, fuerza, caridad, el hallazgo del alma… El camino que escogemos para acceder al tesoro nos puede llevar como a los dos hermanos, por un camino libre de dificultades (sin malestar, sin peligros), una aversión de la vida real; o por el otro, más complejo pero verdadero.

Otra obra: “La Conferencia de los Pájaros” habla de treinta pájaros que deben realizar una tarea de perseverancia, sacrificio y fidelidad. Habla de que existe una pluma mágica que vive en cada uno de nosotros, que nos conduce hacia la Divinidad. El número treinta simboliza un ciclo completo (treinta días al mes), durante el cual la luna se mueve de nueva a creciente, llena, etc. Ese círculo se mueve con nosotros, a lo largo de nuestra búsqueda, cayendo, muriendo, renaciendo… hasta terminar la etapa de crecimiento. Existe un consejo para cada uno que emprende ese viaje: mantener la pluma luciendo durante la oscuridad y desear que siga siendo su guía. La pregunta que nos planteamos, que se plantea el héroe es ¿He de ir donde soy llamado, o no? La respuesta es: Explora el Camino.

Éstas palabras han estado escritas durante más de 900 años. Retratan una idea atemporal sobre cómo viajar hacia el lugar donde uno encuentra su integridad; un mapa del espíritu.

La poesía de Mayan Popul Vuh fue traducida al español nos muestra ésta misma idea del viaje del héroe para la forja de su alma. Cuenta acerca de un viaje que emprenden cuatro compañeros para recuperar un tesoro robado. Están asustados y preguntan al guerrero que los lidera: ¿qué ocurre si morimos? ¿Qué ocurre si nos derrotan? Entonces, éste les responde: “No os aflijáis. Yo estoy aquí. No estéis asustados”. Así, siguen adelante.Es una fuerza que indica: puedes seguir adelante, porque no estás solo y además, no te dejaré. Es un viaje transcendental, donde uno consigue la integridad.

El poema de Louise el Bogan, por otro lado, habla de un ángel que crece dentro de cada uno de nosotros al nacer, que nos guía en la vida y en el destino (como la pluma o el guerrero de los anteriores cuentos) y que nos insiste en mantenernos constantes, sin desistir, en nuestro viaje; aprender levantarnos una vez que nos hemos caído.

El viaje en busca del Tesoro se emprende con valor y siguiendo la visión que cada uno pueda tener, aún cuando nuestra voluntad dude; ya que el regalo de ésta vida está presente y aunque carezcamos de preparación, la vida no dejará de aprovisionarnos. Cada uno de nosotros nace con unos recursos completamente intactos, que nos empujan a lograr nuestros objetivos y ésto es lo que convierte nuestros personajes en héroes: apesar de las dificultades y caídas, consiguen levantarse, insistentes en lograr su objetivo y completar su camino; y cuando llegan al final, se dan cuenta de que lo que más los ha enriquecido ha sido realizar el viaje, siguiendo la guía de la verdad, de la luz.

 
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Publicado por en 05/03/2012 in Cine, Opinión, Points of the reality

 

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Cadena de Favores

“Creo que a algunos les da miedo… pensar que las cosas pueden ser distintas.
El mundo no es exactamente… una mierda. Alguna gente está acostumbrada a las cosas como están… y aunque estén mal, no pueden cambiar. Y digamos que se rinden…
Y cuando se rinden, todos pierden”.  

Una apuesta a la que todos debemos enfrentarnos: ¿qué es lo que podemos hacer para cambiar y mejorar el mundo? Es un reto que, como indica el profesor Eugenio Simonet (Kevin Spencer), puede resultar utópico. Sin embargo, así no lo ve Trevor (Haley Joel Osment), quien emprende una sencilla propuesta con la que iniciar el bien mayor. Así, se empeña a ayudar a tres personas en realizar algo que por ellos mismos no serían capaces de lograr; éstas, a su vez, deben responder igual, siguiendo con ésta entrega hasta lograr expandir una inmensa cadena de favores que convierta a las personas en instrumentos de caridad y generosidad.

En un principio, el empeño resulta descabellado e ilógico, puesto que pocos son los acostumbrados a recibir un gesto bondadoso gratuitamente y sin importar a quién; sin embargo, es este mismo hito el que contagia a aquellos que lo reciben a responder con su voluntad. La película no cuenta con una gran espectacularidad, pero sí con una desbordante muestra de entrega y afectividad. La historia es inocentemente vista a través de los ojos de un niño que se cría bajo los cuidados de una madre desequilibrada e irresponsable (el carácter del joven Trevor a veces acoge el papel adulto para cuidar a su madre, quien está rendida al alcohol y a un trabajo que la ata la mayor parte de las horas del día), en los suburbios de Los Ángeles y educado en un colegio donde en el recreo impera la ley del más fuerte. Igualmente, su profesor (Kevin Spencer), es un hombre trastornado interior y exteriormente quien, tras una dura coraza, esconde un profundo dolor por un pasado no muy diferente al de Trevor. El niño, en un principio, convierte la tarea de su clase de sociales en un objetivo escolar; sin embargo, al final lo motiva para darse cuenta que con sus acciones, muchas personas realmente pueden dar un importante salto que los libere de su esclavitud personal.

La directora Mimy Leder (que ha realizado otros largometrajes de notable éxito, como “Deep Impact” o “The Code”) recoge el argumento de la novela de Catherine Ryan Hyde para implantar en el espectador la semilla que nos mueva a reconocer que todos nosotros somos capaces de afectar diariamente en nuestras vidas, basta con simples gestos de bondad, que culminen en un mundo mejor. La interpretación del pequeño Haley Joel Osment es brillantísima, que declara una gran intensidad de una manera muy sincera y sencilla, reflejo de la inocente voluntad y empeño de un niño que verdaderamente se siente responsable de cargar con el enorme peso del mundo. Kevin Spencer y Helen Hunt representan los extremos de la balanza que acoge el protagonista de la película: una mujer desequilibrada que encuentra la liberación de sus desconsuelos en un hombre que parece firme y cálido, pero quien igualmente esconde un desorden emocional. Sin duda, la fotografía de la película es bastante sencilla, ya que se centra en captar la esencia de cada personaje, su alma y singularidad, en el significado e intensidad de una mirada o de un simple gesto de generosidad. La trama se muestra tan equilibrada, que vamos viendo los reales frutos de la cadena de favores, cómo, aunque parezca que la gesta se detiene en el círculo de los tres protagonistas, los favores se expanden entre las personas convirtiéndolo en algo sorprendente, en una ola imparable.

El erróneo sentido del proyecto de la cadena de favores, es que los protagonistas que la siguen acaban actuando más como una obligación de continuarla que como un acto voluntario y de entrega total, lo que conlleva que arrastren la tarea, más como una deuda que como un regalo.

 
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Publicado por en 05/03/2012 in Cine, Crítica de cine

 

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Los Juegos del Hambre

Las obras sobre mundos utópicos y distópicos (producciones literarias como “1984” y “Un mundo feliz”; o películas, como por ejemplo “Blade Runner” o “La Isla”),  tienen mucho enganche en el público porque normalmente ofrecen una postura crítica acerca de la realidad del mundo en el que vivimos e invitan al propio espectador a obtener su propio juicio acerca de lo que se denuncia o muestra. Y como idea general, a esto es a lo que nos invita esta última producción fílmica, basada en la obra literaria de Suzanne Collins.

La autora recrea una sociedad, Panem -heredera de lo que hoy conocemos como los Estados Unidos, arrastrado a un fuerte contraste social tras numerosos enfrentamientos y guerras civiles-, dividida en doce distritos, todos ellos sometidos al Capitolio, sede central del gobierno, abandonado al consumismo y al poder de la imagen. Al producirse una serie de sublevaciones, el Capitolio decidió mantener el control del gobierno creando un espectáculo conocido como los Juegos del Hambre, donde cada distrito debía ofrecer un chico y una chica entre 12 y 18 años (estrategia para someter a las sociedades, amenazando con arrebatarles a sus hijos) para enfrentarse a muerte. El ganador conseguiría una vida en libertad y llena de honores. Como ya se advierte en la sinopsis, la autora ha recogido fuentes clásicas, como el mito de Teseo (donde se narra que los griegos debían ofrecer ocho jóvenes y ocho muchachas a Creta, que serían devorados por el Minotauro en un laberinto), o la tradición romana del enfrentamiento de gladiadores en el coliseo, mero espectáculo para el pueblo, en el que luchaban defendiendo su vida de esclavos o para obtener honor y gloria.

La dirección corre a cargo de Gary Ross, un director algo inexperto (sólo cuenta con dos largometrajes a lo largo de su carrera: “Pleasentville” y “Seabiscuit”), pero que ha logrado destacar con esta cinta, no sólo por su notable adaptación a las novelas de Suzanne Collins (cuenta con su participación como co-guionista), sino también por su notable recreación fotográfica y ambiental del mundo distópico. El hecho de que la novela esté escrita en primera persona, ha llevado al director a presentar la película desde la perspectiva de la protagonista, lo que ha provocado que el resto de personajes quedaran algo desdibujados y superficiales, que acentúan una carencia de empatía por parte del espectador y una infravaloración de las relaciones entre ellos y sus aportaciones dramáticas. La protagonista de la cinta (Jennifer Lawrence, nominada al Oscar por su aparición en “Winter’s Bone”) trabaja su personaje con una notable interpretación, demostrando con facilidad el carácter ambiguo y cerrado de Katniss Everdeen y el desarrollo del conflicto interior al que se enfrenta el personaje. Aunque se ha optado por manejar mayoritariamente a lo largo del film la cámara en mano, lo que dificulta en algunas escenas de acción seguir los movimientos de los personajes, favorece una visión mucho más subjetiva de la realidad que se nos presenta, haciéndonos partícipes y críticos de la ruda situación del mundo de Panem.

La película se centra más en resaltar la violación de la moralidad y el debate de la propia protagonista por mantener el respeto por la vida humana y sus derechos que en el trabajo de los personajes y el mundo distópico, por lo que nos puede parecer algo superficial. La pretensión de resumir una novela que esconde un transfondo crítico de la sociedad, no muy adecuadamente expuesto, en una película, provoca que no se le haya podido dar mucha más fuerza y profundidad. Sin embargo, la cinta nos invitar a tomar conciencia de que, por mucho que se nos haya impuesto una manera de actuar en contra de los principios humanos -donde las personas no son más que meros instrumentos de un espectáculo de diversión, fruto de unos deseos frívolos de placer, comodidad y soberbia-, cada uno tiene la capacidad de reaccionar y de seguir luchando por hacer triunfar al Bien.

THE HUNGER GAMES

The utopian worlds (literary productions like “1984”; or films, for example “Blade Runner” or “The Island”), have much impact in the public because, normally, they offer a critical position about the reality of the world in which we lived and invite to the spectator to obtain his own judgment about which it shown.

The author recreates a society, Panem -image of which today we know like the United States, dragged to a high social contrast after numerous confrontations and civil wars-, a society divided in twelve districts, all of them under Capitol, central seat of the government, which is lost in the consumption and the power of the image. After a series of revolts, the Capitol decided to maintain the control of the government creating a spectacle known by the name of The Hunger Games, where each district have to offer a boy and a girl between 12 and 18 years to fight there until death. The winner would obtain a free life and honours. As we noticed in the synopsis, the author has gathered classic references, like the myth of Teseo (it narrated that the Greeks had to offer eight men and eight girls to Crete, and they would be devoured by the Minotaur in a labyrinth), or the Roman tradition of the gladiators in the coliseum, mere spectacle for the people, where they fought defending their own life of slaves or to obtain honour and glory.

The film direction is on Gary Ross hands, an inexpert director (he has only two films recorded: “Pleasantville” and “Seabiscuit”), but he emphasizes his cinematography work with this film, not only because the remarkable adaptation to the Suzanne Collins novel (he counts with her participation like Co-scriptwriter), but also by its remarkable photographic and environmental recreation of the utopian world. The fact that the novel is written in first person, has taken to the director to present the film with the perspective of the protagonist, which has caused that the rest of the characters shows themselves superficial, which accentuate a deficiency of empathy and a dramatic lost of the relations among them and their contributions. The main character of the tape (Jennifer Lawrence, named for the Oscar by her interpretation in “Winter’ s Bone”) works her personage with a remarkable interpretation, who demonstrates with facility the ambiguous and closed personality of Katniss Everdeen and the development of the inner conflict which the personage faces. Although it has been chosen to record the film with camera in hand, which makes difficult for someone in some scenes of action to follow the movements of the personages, it favours a subjective vision of the reality that appears to us, making us to take a contributor and critical position of the situation of the world of Panem.

The film is more centred in emphasizing the violation of the morality and in the debate of the own protagonist to maintain the respect of the human life and its rights, than in the work of the characters and the utopian world, reason why the film can seem some superficial. The pretension of summarizing a novel that hides a critical position of the society not very properly exposed, in a film, supposes a force and depth lost to the film. Nevertheless, the tape invite us to become aware of the situation, no matter how much a way has prevailed above us to act against the human principles – where the people are not more than mere instruments of a diversion spectacle, fruit of frivolous desires of pleasing, comfort and pride-, that each one has the capacity to react and continuing fighting to make prevail the Good.

 
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Publicado por en 04/23/2012 in Cine, Crítica de cine

 

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POPIELUSZKO: La libertad está en nosotros

“El Padre Popiełuszko, con las únicas armas espirituales de la verdad, de la justicia y de la caridad, buscó mantener y testimoniar la libertad de su conciencia de ciudadano y sacerdote” (Ángelo Amato SDB, prefecto de la Congregación para las Causas y los Santos).

Es una historia biográfica de un sacerdote polaco que se convirtió en mártir del régimen comunista en la Polonia de los años 80. Jerzy Popiełuszko fue el héroe del movimiento obrero de Solidaridad (SOLIDARNOŚĆ –primer sindicato libre de Europa del Este), que exigía los principios de libertad y de dignidad del hombre frente al nombramiento de la “ley marcial” y que por ello, sufrió la persecución y acusación de rebeldes a la ideología del partido. Popieluszko fue perseguido, acusado de alentar el movimiento revolucionario y de tergiversar las mentes del pueblo polaco, hasta que fue secuestrado y asesinado por los servicios de seguridad comunistas. Finalmente, el sacerdote sería beatificado el 6 de Junio de 2010.

El director nos presenta la cara más realista de un suceso histórico que, junto con multitud de acontecimientos que presentan el sufrimiento y el martirio de tantas personas bajo el régimen comunista (como igualmente denuncia “Katyn”, la película de Andrzej Wajda), ha permanecido enmudecido en la memoria histórica de un país. Rafal Wieczynski nos muestra la trama con un lenguaje sencillo y sincero, y no se amedrenta a la hora de exponer lo que realmente ocurrió (sirviéndose de documentos y archivos históricos reales), sintiendo una inquietud por decir la verdad sin desvirtuarla.

Adam Woronowicz es quien interpreta al Padre Jerzy Popieluszko y, no sólo tiene un físico parecido al del sacerdote, sino que además demuestra una intensidad dramática tan fuerte y sincera, que nos permite reconocer en sus miradas, gestos y silencios los pensamientos y virtudes del santo. El resto de personajes, aunque sirvan de apoyo para exponer la historia de Popieluszko, empujan con intensidad la trama, lo que favorece que nos revelen una profunda e intensa aportación emocional a la película. El guión ha sido creado siguiendo la base real de la historia del sacerdote expuesto de manera cronológica y sincera, sirviéndose de revelaciones y testimonios de amigos y familiares de Popieluszko. La música (Pawel Sydor) desprende la luz que la misma persona del santo emite, acompañando con sus compases el propio sentimiento y alma del beato y del pueblo polaco. Cuenta con una producción ambiciosa, de una calidad documental admirable, que no quiere salirse de la verdad en ningún momento (como ya he dicho, aparecen varios segmentos de grabaciones documentales reales de los sucesos que acaecieron durante esos años). La película ha supuesto un gran impacto, especialmente en Polonia (1.300.000 espectadores), debido a la fuerza que expresa a través de los actos tan significativos de un solo hombre.

Es la historia de un joven sacerdote, un hombre que sacrificó su propia vida defendiendo la verdad, que en un principio parecía algo inexperto y poco carismático, pero que finalmente alcanzó la dimensión de guía espiritual de muchas personas que aún creían perdido su camino y además, su voz sirvió de aliento para animar a cada uno a darse cuenta de que la libertad jamás puede perderse, porque está dentro de nosotros y si llegamos a descubrirla, no volveremos a tener miedo.

POPIELUSZKO: The Freedom is within us

“Popiełuszko Father, with the only spiritual arms of the truth, justice and the charity, looked for to maintain and to attest the freedom of his conscience of citizen and priest” (Ángelo Amato SDB, prefect of the Congregation for the Causes and the Saints).

It is a biographical story of a Polish priest who became martyr of the communist regime in the Poland of years 80. Jerzy Popiełuszko was the hero of the labour movement of Solidarity (SOLIDARNOŚĆ – first free union of East Europe), that demanded the principles of freedom and dignity of the men against the “martial law” pronounce; for that reason, all of them suffered persecution and accusations of rebels to the ideology of the government. Popieluszko was persecuted, accused of encourage the revolutionary movement and to distort the minds of the Polish, until he was kidnapped and assassinated by the communist security services. Finally, the priest would be beatified on 6 of June of 2010.

The director presents us the most realistic face of an historical event that, like more events that display the suffering and the martyrdom of so many people under the communist regime (as also “Katyn” denounces, the film of Andrzej Wajda), has been quieted in the historical memory of a country. Rafal Wieczynski shows us the plot with a simple and sincere language, and he has no doubt about exposing what really happened (using documents and real historical archives to prove it), calmness to say the truth without weakening it.

Adam Woronowicz is who interprets Father Jerzy Popieluszko and, not only has a similar physic of the priest’s, also demonstrates an intense dramatization and so hard sincerity, which allows us to recognize in his glances, gestures and silences the thoughts and virtues of the saint.The rest of the characters, although they serves as support to expose the story of Popieluszko, all of them push with intensity the plot, so favoured to reveal a deep and intense emotional contribution to us about the film. The script has been created on the real base of the history, exposed by chronological and sincere way, using revelations and testimonies of friends and relatives of Popieluszko to show the truth.

The rest of the characters, although they serves as support to expose the story of Popieluszko, all of them push with intensity the plot, so favoured to reveal a deep and intense emotional contribution to us about the film. The script has been created on the real base of the history, exposed by chronological and sincere way, using revelations and testimonies of friends and relatives of Popieluszko to show the truth.The soundtrack (Pawel Sydor) shines like the light that the same person of the saint emits, accompanying with it compasses that express the own feeling and the soul of the devout one and the Polish. The film has an ambitious production, with an admirable documentary quality, that does not want to go out the truth at any moment (on the film appear several segments of real documentary recordings of the events that happened during those years). The film has supposed a great impact, especially in Poland (1.300.000 spectators), due to the force that expresses through the so significant acts of a single man.

It is the story of a young priest, a man who sacrificed his own life defending the truth, that at the beginning he seemed inexpert and little charismatic, but at the end, he reached the dimension of spiritual guide of many people who still believed lost their way and, in addition, hes voice served as breath to animate each one to realize of which the freedom never can be lost, because it is within us and, if we discover it, we will never be scared anymore.

 
 

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De Madrid hasta el Cielo

Durante estas últimas semanas, hemos vivido una serie de ciclos cinematográficos que han caminado por un análisis espiritual y profundo de las películas con mensajes más significativos de éste año.

La página oficial de Cinemanet anuncia que el cine es uno de los medios que más logra impactar en el mundo, a través del cual, muchos artistas exponen una serie de valores y mensajes que puedan alcanzar y transformar a las personas. Sorprendentemente, este año, tal y como lo anunció Mons. César Franco en la entrega de los Premios Alfa y Omega de Cine, ha sido un año luminoso, donde se han expuesto propuestas atrevidas y de un fuerte contenido antropológico y religioso.

En Madrid, el 24 de Febrero se entregaron los Premios de “Personaje” y “Familia” donde salieron galardonadas la película de “El estudiante” y “Maktub”. Además, el director de Cinemanet, Daniel Arasa, notificó ante los medios que el cine es un instrumento para mejorar a las personas, por lo que los artistas dedicados a éste medio deben comprender la importancia de su arte. Más tarde, el 12 de Marzo se celebró en Barcelona la entrega de la Ola de Oro del Premio Cinematográfico de “Familia”, donde el director de la película “Cartas a Dios”, Eric Emmanuel Schmitt, acudió a recogerlo. En Getafe se estrenó la Semana de Cine Espiritual el 27 y 28 de Marzo. En esos días, se presentaron una serie de películas destinadas, una a un público más juvenil y escolar y otras a un público más preparado y exigente. Y, durante este mes de Abril, se celebrará la Muestra Internacional de Cine “De Madrid hasta el Cielo”, estreno encargado por la Delegación Episcopal de Cultura, una propuesta que presenta una serie de películas que favorecen un ambiente de optimismo y valores en estos días de pesimismo y decaimiento.

Se ha programado un preestreno por día, de películas como: “In Darkness”, de Agnieszka Holland; “Ella y el candidato”, de Roberto Girault (director de “El estudiante”);  “The mighty Macs”, dirigida por Tim Chambers; “Siempre Feliz”, de la directora Anne Sewitsky y “Kiseki”, de Hirokazu Kore-eda. Por otro lado, también se producirá un encuentro con los protagonistas (Antonio Cuadri, que hablará de “Hay gente buena”; Dean Wright, sobre “Hollywood con fe”; Eduardo Segura presentará un análisis fílmico de “El Hobbit” y Roberto Girault hablará de “Hacer cine con valores”)  y presentaciones de otros proyectos como: “The Mighty Macs” y “Mother Teresa: Legacy”. Además, se seguirán una serie de proyecciones en colegios y en el cine Callao de las que podrán disfrutar los más jóvenes y los más adultos (“Soul Surfer”, “Tan fuerte, tan cerca”, “La gran aventura de Winter”, “Profesor Lazhar”, “El juego perfecto”, “Alexia”, “Cartas al Padre Jacob”, “Popieluzsko”, “Érase una fe” y “Beware the Christmas”).

www.demadridhastaelcielo.com

 
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Publicado por en 04/16/2012 in Cine

 

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Into the Wild: hacia rutas salvajes

“Voy a parafrasear a Thoreau: más que amor, que dinero, que fe, que fama, que justicia… dame VERDAD

 He elegido este póster como imagen de cabecera porque me ha parecido que es el que mejor refleja la sustancia que oculta esta intensa película: un chico que alza la mirada hacia una potente luz solar que emerge entre un círculo de nubes oscuras; pero si indagamos en el reflejo que vemos del agua, descubrimos a un individuo, el hombre, nosotros mismos, en nuestro camino para comprender el Misterio.

El guión recoge la historia real de un joven americano, Christopher McCandless, que abandona todo –su hogar, su familia, sus estudios- para refugiarse en solitario en la Naturaleza. Nunca se había reflejado tan bien la llamada de Dios, que dice así: “Deja todo y sígueme”; y como hicieron antaño los apóstoles, olvidándose de toda materialidad, así se lanza Christopher McCandless, nada más terminar sus estudios, hacia un camino en busca de la felicidad plena.

Sean Penn de nuevo nos sorprende por la profunda transcendencia que guarda en su interior y que refleja a menudo en sus participaciones cinematográficas, como muestra en esta película de carácter filosófico e incluso metafísico. Aunque la historia esté basada en un hecho real, esconde una clara crítica contra el excesivo materialismo y superficialidad del mundo actual, donde el éxito lo medimos con el dinero y la fama. Aunque Sean Penn demuestra cómo el chico se refugia huyendo de todo eso conectando con gente mucho más liberal –en su mayoría hippies- nos deja claro que la fragmentación que sufrimos en nuestro interior afecta a todos, en mayor o menor medida, distorsionando nuestro compromiso con la sociedad, las relaciones con los demás y la reconciliación con uno mismo.

Aunque la cinta es algo larga (dos horas y media), y en algunos ratos intensa, no deja de ser emocionante y atractiva de ver. Los pensamientos del chico, sus escritos y diálogos –excepcionales, profundos en muchas ocasiones y con un gran contenido filosófico- nos acompañan a lo largo de su viaje, descubriéndonos los pasos que todos damos a lo largo de nuestra vida, desde nuestro nacimiento hasta alcanzar la sabiduría (como también lo va relatando Christopher McCandless); sin darse cuenta de que el valioso regalo que deja en los demás es la ansiada felicidad que busca. El viaje del protagonista, quien oculta su identidad con un apodo, no deja de ser un viaje iniciático, para encontrarse con uno mismo y con Dios.

Christopher McCandless es interpretado por un joven actor, Emile Hirsch, que exhibe en su interpretación la mágica influencia de Sean Penn –incluso nos puede resultar que el director se escuda tras el actor para reflejarse a sí mismo. Aunque he de destacar el papel de Hal Holbrook, que aunque tiene escasa aparición ante la cámara, absorbe con tanta intensidad la atención del espectador que se merece la nominación al Oscar que consiguió en su día.

La música es igualmente asombrosa, en manos del autor Eddie Vedder, que aporta un importante compás para una cinta tan complicada de interpretar. La fotografía de Eric Gautier deslumbra con sus capturas de todos esos paisajes salvajes de América, en especial de Alaska, y su insistencia en recoger la luz del sol, que a veces nos recuerda a las grabaciones transcendentes de Terrence Malick.

El mensaje del director es claro: en el viaje que emprendamos a lo largo de nuestra vida, buscando la verdad, huyendo del exceso y agitación de lo cotidiano, la felicidad realmente sólo se encuentra en la entrega de uno mismo a los demás: en el otro. Nos deja mucho que pensar…

 
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Publicado por en 04/09/2012 in Cine, Cinema critics

 

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